PERDIDA
DE LA BIODIVERSIDAD

Nuestro
planeta se enfrenta a una acelerada desaparición de sus ecosistemas y a la
irreversible pérdida de su valiosa diversidad. Por diversidad entendemos la
amplia variedad de seres vivos -plantas, animales y microorganismos- que viven
sobre la Tierra y los ecosistemas en los que habitan. El ser humano, al igual
que el resto de los seres vivos, forma parte de este sistema y también depende
de él. Además, la diversidad biológica incluye las diferencias genéticas dentro
de cada especie y la variedad de ecosistemas. Toda esta diversidad biológica
provee al ser humano de recursos biológicos. Éstos han servido de base a las
civilizaciones, pues por medio de los recursos biológicos se han desarrollado
labores tan diversas como la agricultura, la industria farmacéutica, la
industria de pulpa y papel, la horticultura, la construcción o el tratamiento
de desechos. La pérdida de la diversidad biológica amenaza los suministros de
alimentos, las posibilidades de recreo y turismo y las fuentes de madera,
medicamentos y energía. Además, interfiere negativamente con las funciones
ecológicas esenciales.
La forma
más visible de este daño ecológico es la extinción de animales tales como los
pandas, los tigres, los elefantes y las ballenas, debida a la destrucción de
sus hábitat y a la cacería o captura excesiva. Sin embargo, otras especies
menos llamativas pero igual de importantes también se encuentran en peligro.
Como ejemplo, podemos mencionar a la amplia gama de insectos que ayudan a la
polinización de las plantas.
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